Las voces de mi vida (1).
La voz de Chet. El libro es interesante y una de las cosas de las que se habla en él es de las reacciones que la peculiar voz de Chet causaba entre quienes la escuchaban. Por ejemplo, muchos de sus compañeros le recriminaban frecuentemente que cantara porque su voz aniñada (o directamente afeminada) no era la que se suponía que debía tener para interpretar correctamente temas de jazz. Sin embargo, a su público fiel, especialmente al sector femenino del mismo, ese detalle parecía importarle bien poco. El, afortunadamente, ajeno a las críticas de los primeros, no hacía el menor caso y seguía cantando cuando y cómo le apetecía. De hecho, en uno de los temas por los que ha pasado a la historia del jazz y de la música popular, "My Funny Valentine", además de tocar maravillosamente la trompeta, desliza su voz de manera melosa y sugerente. Probablemente hoy, cuando oímos sus discos, además de reconocer sus indiscutibles cualidades de instrumentista, nos gusta escuchar esa voz aterciopelada, sedosa, especialmente apropiada para interpretar canciones de amor. Pero entonces, las voces del jazz debían ser más potentes, más masculinas (como la de Louis Armostrong), o más femeninas (como la de Sarah Vaugham), pongamos por caso. Confieso que una vez utilicé "I Fall In Love Too Easily", una de sus mejores canciones, en un espectáculo teatral. Y, aunque el corte estaba incluido en uno de sus discos, siempre pensé equivocadamente que lo interpretaba una vocalista contratada al efecto, que me encargué de imaginar rubia, bella y sensual.
En otro lugar de este blog escribo unas líneas sobre la azarosa biografía de Chet Baker, escrita por James Gavin. Un libro denso, de más de quinientas páginas, en donde se presenta a Chet como un hombre dedicado especialmente a satisfacer su adicción a las drogas, y que consideraba todo lo demás, incluida la música y hasta a su propia familia y amistades, como anécdotas casi irrelevantes.
Tienes una web maravillosa, sinceramente. Me ha encantado y más sabiendote seguidor de ese Dios para mí que es Chet Baker. Gracias por tu trabajo y adelante con él. ¡Te seguiré!
Publicado por: jacinto | febrero 11, 2005 at 11:50 p.m.